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El diagnóstico oportuno de la COVID-19 es fundamental para controlar la propagación del virus y brindar un tratamiento anticuerpos COVID-19 adecuado. Existen distintos tipos de pruebas para detectar la presencia del SARS-CoV-2, cada una con características y niveles de precisión específicos. Conocer sus diferencias permite tomar decisiones informadas sobre cuál es la mejor opción según la situación particular de cada persona.
Pruebas de detección de COVID-19: diferencias clave
Las pruebas de diagnóstico para COVID-19 se dividen en dos grandes categorías: pruebas que detectan la presencia del virus y aquellas que identifican la respuesta inmunológica del organismo.
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Pruebas de detección del virus
Estas pruebas buscan la presencia del SARS-CoV-2 en el organismo y se emplean para diagnosticar una infección activa. Dentro de esta categoría se encuentran:-
Prueba PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa)
Es considerada la prueba más precisa para la detección del virus. Funciona amplificando el material genético del SARS-CoV-2, permitiendo su identificación incluso en concentraciones mínimas. Se obtiene mediante una muestra nasofaríngea o de saliva y sus resultados pueden tardar entre 24 y 48 horas. -
Prueba de antígenos
Detecta proteínas específicas del virus a través de una muestra nasal o de saliva. Es una prueba rápida, con resultados en pocos minutos, pero su sensibilidad es menor en comparación con la PCR. Suele utilizarse en entornos de cribado masivo o cuando se requiere una detección inmediata.
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Prueba PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa)
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Pruebas serológicas o de anticuerpos
Estas pruebas no detectan el virus en sí, sino la respuesta del sistema inmunológico tras una infección. Son útiles para determinar si una persona tuvo contacto previo con el SARS-CoV-2.- Prueba de anticuerpos IgG e IgM
A través de una muestra de sangre, se identifican los anticuerpos generados en respuesta a la infección. Sin embargo, no son útiles para diagnosticar una infección activa, ya que los anticuerpos pueden tardar días o semanas en desarrollarse.
- Prueba de anticuerpos IgG e IgM
¿Cuál es la prueba más confiable para detectar COVID-19?
La prueba PCR es el estándar de oro en la detección del SARS-CoV-2 debido a su alta sensibilidad y especificidad. Su capacidad para identificar el virus en etapas tempranas la convierte en la opción más confiable para el diagnóstico de casos activos.
Las pruebas de antígenos, aunque más rápidas y accesibles, presentan un margen de error mayor, especialmente en personas con baja carga viral. Por su parte, las pruebas de anticuerpos son útiles para estudios epidemiológicos, pero no para diagnosticar infecciones recientes.
Importancia de una detección oportuna
La identificación temprana del virus permite implementar medidas de aislamiento y tratamiento oportuno, reduciendo la propagación de la enfermedad y protegiendo a los grupos vulnerables. Además, realizar pruebas de detección en caso de síntomas o contacto con un caso positivo es una estrategia clave en la prevención.
Cuidar la salud y prevenir contagios es una responsabilidad individual y colectiva. Si presentas síntomas o sospechas haber estado en contacto con el virus, acude a un laboratorio de confianza para realizarte una prueba COVID y proteger a quienes te rodean.

Las pruebas de detección de anticuerpos contra el VIH son las más utilizadas debido a su accesibilidad y rapidez. Estas evaluaciones identifican la presencia de anticuerpos generados por el sistema inmunológico en respuesta a la infección.
Los VPH son un grupo grande de virus relacionados entre sí. Cada virus en el grupo recibe un número, que se conoce como tipo de VPH. La mayoría de los tipos de VPH causan verrugas en la piel, como en los brazos, el pecho, las manos o los pies. Otros tipos se encuentran principalmente en las membranas mucosas del cuerpo, que son las capas húmedas que recubren los órganos y las partes del cuerpo que se abren al exterior, como la vagina, el ano, la boca y la garganta. Estos tipos de VPH se denominan VPH genital y generalmente no viven en la piel.