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La tomografía computarizada (TC) es un estudio de imagenología ampliamente utilizado para el diagnóstico y seguimiento de múltiples patologías. A pesar de su gran utilidad, este procedimiento implica la exposición a radiación ionizante, lo que genera preocupación sobre la cantidad de estudios que una persona puede realizar en un año sin comprometer su salud. Para responder a esta cuestión, es necesario considerar factores como la dosis de radiación recibida, la condición médica del paciente y las recomendaciones de organismos internacionales sobre la exposición a radiación médica.
La exposición a radiación en una tomografía
Una tomografía axial computarizada (TAC) utiliza rayos X para generar imágenes detalladas de órganos y tejidos internos. A diferencia de una radiografía convencional, este estudio implica una dosis mayor de radiación, ya que se requieren múltiples proyecciones para obtener cortes transversales del área evaluada.
La cantidad de radiación recibida en cada tomografía se mide en milisieverts (mSv), una unidad que expresa la dosis efectiva de radiación en el cuerpo humano. Según estudios médicos, una tomografía de tórax puede implicar una exposición de aproximadamente 7 mSv, mientras que una tomografía de abdomen y pelvis puede alcanzar entre 10 y 20 mSv, dependiendo del protocolo utilizado.
Límites de radiación recomendados por organismos de salud
La cantidad máxima de radiación considerada segura para la población en general varía según diferentes organismos de salud. La Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP) recomienda un límite de exposición anual de hasta 50 mSv para trabajadores ocupacionalmente expuestos y un máximo de 100 mSv en un período de cinco años. Sin embargo, para la población general, los límites recomendados son más bajos, situándose en 1 mSv por año, sin contar exposiciones médicas.
Aunque estos valores sirven como referencia, es importante recordar que la exposición a la radiación médica no se acumula de la misma manera que la exposición a fuentes ambientales, ya que cada caso es evaluado individualmente según la necesidad del estudio.
Factores que influyen en la cantidad de tomografías seguras
No existe un número exacto de tomografías que una persona pueda realizar al año sin riesgo, ya que esto depende de múltiples factores individuales. Algunos de los aspectos más importantes a considerar incluyen:
1. Justificación médica del estudio
Cada tomografía debe ser solicitada con base en una indicación clínica precisa. Si el estudio es necesario para el diagnóstico o seguimiento de una enfermedad, los beneficios superan los posibles riesgos de la exposición a radiación.
2. Edad del paciente
Los niños y adolescentes son más sensibles a la radiación ionizante, ya que sus células se encuentran en constante división y crecimiento. Por esta razón, se recomienda limitar la exposición en esta población y optar por métodos alternativos de imagen, como ultrasonido o resonancia magnética, cuando sea posible.
3. Estado de salud y enfermedad subyacente
Pacientes con enfermedades crónicas o cáncer pueden requerir múltiples tomografías para monitorear la evolución de la enfermedad o la respuesta al tratamiento. En estos casos, se emplean protocolos de reducción de dosis para minimizar los efectos adversos de la radiación acumulativa.
4. Región del cuerpo examinada
Las dosis de radiación varían según el tipo de tomografía realizada. Un estudio de cráneo implica menor exposición que una tomografía de abdomen y pelvis, debido a la diferencia en la cantidad de tejido que debe ser atravesado por los rayos X.
Estrategias para reducir la exposición a radiación
Para minimizar los riesgos asociados a la exposición repetida a tomografías, se han implementado diversas estrategias de reducción de dosis en los centros de diagnóstico por imagen. Algunas de estas medidas incluyen:
1. Uso de protocolos de baja dosis
Los equipos de tomografía computada más avanzados cuentan con tecnología que permite ajustar la cantidad de radiación utilizada en cada estudio. Estos protocolos reducen la dosis sin comprometer la calidad de la imagen, especialmente en pacientes que requieren estudios frecuentes.
2. Alternativas de imagen sin radiación
Cuando sea posible, los médicos pueden optar por estudios de imagen que no utilicen rayos X, como el ultrasonido o la resonancia magnética. Estas técnicas son especialmente recomendadas en niños y mujeres embarazadas.
3. Registro de exposiciones previas
Es recomendable que los pacientes mantengan un registro de los estudios de tomografía computada realizados en el pasado, para que los médicos puedan evaluar la acumulación de dosis y determinar si es necesario realizar otro estudio o si existen alternativas viables.
4. Justificación y optimización de cada estudio
Antes de solicitar una tomografía axial computarizada, el médico debe evaluar si el estudio es realmente necesario y si la información obtenida modificará el diagnóstico o tratamiento del paciente. En muchos casos, se pueden utilizar otros métodos diagnósticos menos invasivos antes de recurrir a la tomografía.
¿Cuántas tomografías se pueden realizar sin aumentar el riesgo?
No existe una cantidad específica de tomografías computadas que se puedan realizar al año sin riesgo, ya que esto depende de la dosis acumulativa, la indicación médica y las características individuales de cada paciente. Sin embargo, se considera que una exposición acumulativa superior a 50 mSv al año podría aumentar el riesgo de efectos adversos a largo plazo, por lo que se recomienda limitar los estudios innecesarios y optimizar la dosis en cada procedimiento.
En general, la tomografía computarizada es una herramienta fundamental en la medicina moderna, pero su uso debe ser racional y siempre basado en una indicación clínica bien justificada. Siguiendo las recomendaciones médicas y utilizando estrategias de reducción de dosis, es posible aprovechar los beneficios del estudio minimizando los posibles riesgos asociados a la radiación.

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