El examen general de orina es una prueba diagnóstica de uso frecuente en la práctica médica. A través del análisis físico, químico y microscópico de una muestra de orina, este estudio permite identificar alteraciones asociadas a múltiples enfermedades. Uno de sus usos más importantes es la detección temprana de afecciones renales, ya que muchas de ellas pueden desarrollarse sin síntomas evidentes durante sus etapas iniciales.
Cómo el análisis de orina refleja la función renal
Los riñones tienen la función de filtrar la sangre y eliminar desechos a través de la orina. Cualquier alteración en este proceso puede reflejarse en los resultados del examen general de orina. Elementos como proteínas, sangre, leucocitos o cilindros que normalmente no deben estar presentes en cantidades significativas pueden ser indicios de daño renal.
El EGO permite detectar signos indirectos de enfermedades como la glomerulonefritis, la nefropatía diabética, la nefritis intersticial o la enfermedad renal crónica. El hallazgo de proteínas en la orina (proteinuria) es uno de los indicadores más tempranos de lesión en los glomérulos, las estructuras encargadas de la filtración.
Signos urinarios que pueden sugerir daño renal
Uno de los hallazgos más frecuentes relacionados con problemas renales es la presencia de proteínas en la orina. Aunque pequeñas cantidades pueden estar presentes de manera fisiológica, su incremento sostenido indica daño en los filtros renales. También se puede detectar hematuria microscópica, es decir, la presencia de glóbulos rojos en la orina sin que exista sangre visible a simple vista.
Otro parámetro útil es la densidad urinaria, que puede verse alterada cuando los riñones pierden la capacidad de concentrar o diluir la orina adecuadamente. Asimismo, la aparición de cilindros granulosos o hemáticos en el examen microscópico puede indicar daño tubular o inflamación en los riñones.
En pacientes con enfermedades crónicas como hipertensión o diabetes, el examen general de orina es útil para monitorear la función renal de manera periódica. Estos pacientes tienen un mayor riesgo de desarrollar nefropatías y el EGO permite detectar cambios sutiles que alertan sobre una posible progresión del daño.
Utilidad clínica en etapas tempranas de enfermedad renal
La enfermedad renal crónica es una afección progresiva que muchas veces cursa de forma silenciosa. Por ello, realizar un examen general de orina como parte de los estudios de rutina permite identificar alteraciones antes de que se presenten síntomas clínicos.
Cuando se detecta alguna anormalidad en los resultados, el médico puede solicitar estudios complementarios como la medición de la creatinina sérica, la tasa de filtración glomerular o una cuantificación de proteínas en orina de 24 horas para evaluar con mayor precisión la función renal.
El EGO es un estudio accesible y eficaz para detectar alteraciones que podrían comprometer la salud renal a largo plazo. Proteger la función de los riñones es esencial para mantener el equilibrio del organismo. Realiza tus chequeos con regularidad y acude a un laboratorio confiable para realizar tu examen general de orina.

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