La biometría hemática es un estudio fundamental para el diagnóstico de múltiples alteraciones sanguíneas, entre ellas, la anemia. Este análisis permite conocer los valores cuantitativos y cualitativos de las células sanguíneas, en especial de los eritrocitos, los cuales desempeñan un papel central en la oxigenación de los tejidos. Gracias a la interpretación de los parámetros que ofrece la biometría hemática, los profesionales de la salud pueden identificar el tipo de anemia y establecer un tratamiento adecuado.
Parámetros eritrocitarios en la biometría hemática
La biometría hemática evalúa parámetros clave como el número de glóbulos rojos, la hemoglobina y el hematocrito. La disminución en los niveles de estos elementos suele ser indicativa de anemia. Además, el estudio proporciona datos como el volumen corpuscular medio (VCM), la hemoglobina corpuscular media (HCM) y la concentración de hemoglobina corpuscular media (CHCM), los cuales ayudan a clasificar la anemia en microcítica, normocítica o macrocítica, y a distinguir su posible causa.
Por ejemplo, un VCM bajo sugiere anemia microcítica, generalmente relacionada con deficiencia de hierro, mientras que un VCM elevado puede indicar anemia por déficit de vitamina B12 o ácido fólico.
Identificación del tipo de anemia
Gracias a la biometría hemática, es posible orientar el diagnóstico diferencial de la anemia. En el caso de una anemia ferropénica, se observa una disminución de la hemoglobina, hematocrito y VCM, acompañada de una hipocromía en los eritrocitos. Por otro lado, en las anemias macrocíticas, los glóbulos rojos son más grandes de lo normal, lo que se refleja en un VCM elevado.
Además, si el conteo de reticulocitos es bajo, puede indicar una disminución en la producción de eritrocitos, mientras que un aumento sugiere una mayor destrucción o pérdida de glóbulos rojos, como ocurre en anemias hemolíticas o por hemorragias agudas.
Relación entre los glóbulos blancos, plaquetas y anemia
Aunque la anemia está relacionada principalmente con los eritrocitos, la biometría hemática también ofrece información sobre los leucocitos y las plaquetas. En algunas enfermedades de la médula ósea o trastornos hematológicos más complejos, como la anemia aplásica o las leucemias, es común encontrar alteraciones combinadas en las tres líneas celulares. Por esta razón, una biometría hemática completa es esencial para identificar anemias que pueden ser parte de un cuadro clínico más amplio.
Importancia de un seguimiento adecuado
Una vez diagnosticada la anemia, la biometría hemática permite dar seguimiento a la evolución del paciente durante el tratamiento. La recuperación de los niveles de hemoglobina y otros parámetros hematológicos confirma la eficacia de la intervención médica, ya sea por administración de suplementos, cambios en la dieta o corrección de la causa subyacente.
La anemia puede pasar desapercibida si no se realiza una evaluación oportuna. Detectarla a través de una biometría hemática permite iniciar un tratamiento antes de que aparezcan síntomas severos. Cuida tu salud, mantente atento a los signos de fatiga o debilidad y acude al laboratorio para realizarte esta prueba cuando tu médico lo indique.

Anemia Ferropénica: Definición y Causas